En un momento en el que la gastronomía parece empeñada en reinventarse constantemente, Rafael Cordón aterriza en Casa Felisa con una propuesta diferente: recuperar el valor de la cocina que permanece en la memoria. El chef, que acaba de incorporarse al restaurante madrileño, asume este nuevo proyecto con una convicción firme: defender una forma de cocinar basada en el producto, el tiempo y las recetas que nunca pasan de moda.
A sus 45 años, y tras una trayectoria profesional desarrollada tanto dentro como fuera de España, Cordón encuentra en Casa Felisa un espacio donde dar continuidad a una filosofía culinaria profundamente ligada a sus raíces. Creció en una familia donde la hostelería formaba parte del día a día y, casi de manera natural, terminó encontrando en la cocina su vocación. “Lo llevábamos en el ADN”, resume.
Esa herencia se refleja hoy en una cocina de sofritos, guisos y elaboraciones que priorizan el sabor por encima de cualquier artificio. Una cocina que conecta con la emoción de quien se sienta a la mesa. “Me hace especialmente feliz que alguien me diga que lo que ha comido le recuerda a su casa”, reconoce el chef. Una frase que resume la esencia de su propuesta.
El regreso a lo esencial
Lejos de las modas pasajeras, Casa Felisa reafirma su identidad apostando por una cocina reconocible y honesta. “Queremos defender la cocina de siempre: la de las abuelas y la de las madres”, explica Cordón. Una declaración de principios que se traduce en una carta construida sobre tres pilares fundamentales: producto, temporada y proximidad.
La relación con proveedores locales como el Mercado de Barceló o el Obrador San Francisco refuerza una filosofía donde la calidad de la materia prima marca el rumbo de cada elaboración. Aquí, el protagonismo sigue estando en el sabor.
Una carta que habla el lenguaje de la tradición
La nueva etapa gastronómica de Casa Felisa pone el foco en recetas que forman parte del imaginario colectivo. Platos que cuentan historias familiares y evocan recuerdos compartidos, ejecutados con técnica y respeto por el recetario tradicional.
Desde los primeros bocados aparecen algunas de las elaboraciones que mejor representan esta filosofía: patatas soufflé con salsa brava, croquetas de jamón ibérico o pavía de bacalao. Entre ellas destacan especialmente las empanadillas caseras de Casa Felisa, cerradas con tenedor como se han hecho siempre, convertidas ya en una de las señas de identidad de la casa.
Los entrantes continúan ese recorrido por los sabores reconocibles con propuestas como la ensaladilla rusa, el salpicón de gambas rojas con patatas amarillas, las alcachofas a la brasa con migas crujientes y velo de papada ibérica o las almejas a la marinera. Elaboraciones que respetan la tradición mientras incorporan pequeños matices contemporáneos.
En los platos principales, la misma filosofía se expresa con contundencia. El arroz marinero se enriquece con carpaccio de gamba roja; el steak tartar se acompaña de huevo frito, y el solomillo llega a la mesa con salsa Périgord, aligot manchego y chalotas. Propuestas donde el producto y los sabores reconocibles siguen siendo los auténticos protagonistas.
La experiencia concluye con postres concebidos para reconfortar. El arroz con leche o las nueces garrapiñadas con nata y miel de Madrid cierran la comida con la misma honestidad que define el resto de la carta. Una declaración de intenciones que demuestra que no todo necesita reinventarse cuando está bien hecho.
La experiencia detrás de la cocina
La visión culinaria de Rafael Cordón va más allá de los fogones. Durante los últimos años ha participado en distintos proyectos donde la cocina adquirió una dimensión social, especialmente durante la pandemia, formando a jóvenes en riesgo de exclusión. Una etapa que reforzó su manera de entender el oficio y le permitió redescubrir el valor esencial de cocinar para los demás.
Su paso por cocinas de alta exigencia técnica ha consolidado una filosofía en la que el conocimiento y la precisión están siempre al servicio de un objetivo sencillo: que la gente disfrute de verdad alrededor de la mesa.
Ese compromiso también se refleja en su relación con el producto local y en una visión de la sostenibilidad entendida como una consecuencia natural de las decisiones cotidianas. Una coherencia que forma parte de su estilo de vida y que traslada igualmente a su cocina.
La llegada de Rafael Cordón no supone una ruptura con la identidad de Casa Felisa, sino una evolución natural de un proyecto que sigue apostando por la autenticidad. Una nueva etapa que mantiene intacto el ADN del restaurante mientras aporta una mirada renovada a una cocina que reivindica el placer de comer bien.
Porque, en ocasiones, el verdadero lujo consiste precisamente en eso: sentarse a la mesa y disfrutar de sabores que nunca han dejado de emocionar.
Sobre Casa Felisa
Ubicado en el corazón del barrio de Las Salesas y reconocido por la Guía Repsol, Casa Felisa rinde homenaje a la cocina española tradicional con una propuesta basada en el producto local, el respeto por las recetas de siempre y una personalidad marcadamente castiza. Desde su apertura en 2022, el restaurante ha apostado por una gastronomía sin artificios, elaborada con materias primas procedentes en gran medida del Mercado de Barceló y otros proveedores de proximidad.
Más que un restaurante, Casa Felisa es un lugar donde la tradición, el buen producto y el disfrute alrededor de la mesa siguen siendo los verdaderos protago

