La Longaniza de Graus ha iniciado en Madrid su camino hacia una de las citas gastronómicas más singulares del verano español. El restaurante Kentya acogió una presentación dirigida a periodistas especializados en gastronomía y alimentación en la que este emblemático embutido del Prepirineo oscense se dio a conocer a través de una cata a ciegas, una fórmula que permitió valorar el producto sin etiquetas ni marcas, únicamente por su sabor.
La sesión estuvo dirigida por Elisabeth G. Iborra, conocida como La Sumillera de la Carne, primera española titulada como sommelier de carnes por la Universidad de Buenos Aires y fundadora de la Asociación de Sumilleres de Carne de España. Los asistentes degustaron, con los ojos vendados, las versiones fresca y curada elaboradas por los tres únicos productores de la Longaniza de Graus —Embutidos Aventín, Embutidos Artesanos Melsa y Casa Maella—, además de una referencia comercial utilizada como comparación.
Un embutido diferente
La experiencia permitió descubrir las particularidades de un producto que rompe con algunos de los códigos habituales de la charcutería española. Elaborada en tripa natural con paletilla y panceta de cerdo blanco, la Longaniza de Graus se caracteriza por el protagonismo del anís y una combinación de hierbas aromáticas del Pirineo, como tomillo, orégano e hinojo, acompañadas por especias como pimienta, nuez moscada y clavo.
Uno de los aspectos que más sorprendió durante la cata fue la ausencia de pimentón. El color dorado y rojizo que adquiere durante la cocción no procede de colorantes ni especias, sino de la caramelización natural de la carne al asarse o freírse.
Cada degustación se acompañó de un vino rosado de la D.O. Somontano, elegido para equilibrar la intensidad del embutido y limpiar el paladar sin restarle protagonismo.
Lejos de buscar una uniformidad, la cata puso de relieve la personalidad propia de cada elaborador. Aventín destacó por su perfil más fresco y anisado; Casa Maella, por una expresión más delicada y elegante; mientras que Melsa ofreció una versión más intensa y especiada. Tres interpretaciones diferentes de una tradición compartida que suma más de 170 años de historia y que en 1990 dio origen a la Asociación de Productores de Longaniza de Graus para proteger este producto artesanal.
La fiesta que gira en torno a una parrilla única
Hablar de la Longaniza de Graus es hablar también de la fiesta que cada último sábado de julio transforma esta localidad ribagorzana en uno de los grandes escenarios gastronómicos de Aragón.
La Fiesta de la Longaniza, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, reúne cada año a más de 10.000 personas alrededor del asado de la longaniza más larga del mundo sobre una parrilla de 25 metros cuadrados, una estructura que se voltea mediante una grúa y permite servir miles de raciones en una sola jornada.
La celebración alcanzó notoriedad internacional en 1996, cuando Graus obtuvo un Récord Guinness tras elaborar una pieza de 505 metros de longitud y 339 kilos de peso. Desde entonces, el evento se ha consolidado como una cita imprescindible del calendario gastronómico aragonés gracias a la implicación de productores, vecinos, asociaciones y decenas de voluntarios.
La edición de 2026, que se celebrará el próximo 25 de julio, llega además con un doble aliciente: la presentación de la candidatura para ser reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional y el nombramiento como Tastador de Honor del equipo del programa El Campo es Nuestro de Aragón TV, galardonado con el Premio Ondas Nacional de Televisión 2025.
Aragón lleva su despensa a Madrid
La presentación en Madrid forma parte de las acciones de promoción impulsadas por el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Ribagorza, con el respaldo de distintas administraciones e instituciones aragonesas, entre ellas el Ayuntamiento de Graus, la Diputación Provincial de Huesca y la marca Alimentos de Aragón – Aragón Sabor de Verdad.
El encuentro contó además con la colaboración de Casa Fondevila, que mostró nuevas aplicaciones culinarias de la Longaniza de Graus mediante distintas elaboraciones, poniendo de manifiesto la versatilidad de un producto que va mucho más allá de la parrilla tradicional.
Tras su presentación en la capital, todas las miradas se dirigen ahora a Graus, donde el próximo 25 de julio volverá a encenderse la parrilla más grande del mundo para rendir homenaje a uno de los embutidos más singulares del Pirineo aragonés.

